Cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor, es un soldado menos.... Cuando me marché de mi casa, niño aún, tenía siete años, mi madre me acompañó a la estación, y cuando subí al tren me dijo: "Este es el segundo y último regalo que puedo hacerte, el primero fue darte la vida y, el segundo, la libertad para vivirla".
Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos, aunque sólo fuera por negocio.
Cuando un pueblo trabaja Dios lo respeta. Pero cuando un pueblo canta, Dios lo ama.
Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como Moisés, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda. Entonces... ¿Cómo puedes sentirte pobre y desdichado?
Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos.
Ama hasta convertirte en lo amado, es más, hasta convertirte en el amor.
Ahora mismo le puedes decir ¡basta! al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.
Vive de instante en instante, porque eso es la vida.
En la tranquilidad hay salud, como plenitud, dentro de uno. Perdónate, acéptate, reconócete y ámate. Recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad.
Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo.
Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante.
¡Pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!
De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.
Borra el pasado para no repetirlo, para no tratarte como te trataron ellos; pero no los culpes, porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.
Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día.
El Señor no nos va a preguntar qué hicimos con el dinero, sino qué hicimos con la alegría, inevitable para vivir.
Dios puso a un ser humano a tu cargo... y ERES TÚ.
El verdadero despertar del ser humano
Vivimos como si la vida fuera una carrera hacia algún lugar, cuando en realidad es una experiencia que solo ocurre aquí y ahora. Cada palabra de Facundo Cabral nos recuerda algo que muchas veces olvidamos: no vinimos a sobrevivir… vinimos a sentir, crear, amar y despertar.
Desde el momento en que nacemos, ya somos portadores de un potencial inmenso. No necesitamos convertirnos en alguien más, porque dentro de nosotros ya habita la grandeza. Cuando se menciona que tienes un cerebro como Albert Einstein, un corazón como Jesús o un alma como Mahatma Gandhi, no es una exageración poética… es una invitación a recordar que las cualidades más elevadas de la humanidad también viven en ti.
El problema no es la falta de capacidad, sino el olvido constante de quién eres.
Nos enseñaron a temer, a limitarnos, a repetir patrones, a sobrevivir en lugar de vivir. Pero en algún punto —quizá hoy, quizá ahora mismo— puedes detenerte y hacer algo radical: decidir ser libre.
Porque cada vez que dices “no puedo”, tu mente lo graba como una orden. Y lo más peligroso no es que falle una vez… sino que empieces a construir una identidad basada en la limitación.
La verdadera revolución no ocurre afuera, ocurre dentro.
Perdonar, por ejemplo, no es un acto de debilidad, es un acto de inteligencia emocional. Cuando dejas de culpar, recuperas tu poder. Cuando te aceptas, dejas de luchar contigo mismo. Y cuando te amas, comienzas a vivir desde la abundancia interior, no desde la carencia.
El tiempo —ese recurso silencioso que se escapa sin hacer ruido— es el capital más valioso que posees. No vuelve, no espera, no negocia. Por eso, vivir sin disfrutar, sin presencia, sin conciencia… es uno de los mayores desperdicios que existen.
Estar presente no es solo una práctica espiritual, es una estrategia de vida. Porque cuando estás completamente aquí, el pasado pierde fuerza y el futuro deja de generar ansiedad. En ese estado, te vuelves nuevo, instante a instante.
Y entonces entiendes algo esencial:
Hay una frase clave en todo esto: “Dios puso a un ser humano a tu cargo… y eres tú.”
Eso significa que eres responsable de tu energía, de tus pensamientos, de tus decisiones… y sobre todo, de tu alegría.
Hoy.

1 Comentarios
bonito recital
ResponderEliminar